El mundo está loco, definitivamente loco. Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro, arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina.

miércoles, 14 de abril de 2010

Se acabó el miedo.

En este punto del camino vuelvo a encontrarme con lo mismo. Superé las adversidades, luché por enfrentarme a mis miedos y de repente todo aflora de nuevo. El porqué de la fragilidad humana se nos escapa de las manos. ¿Por qué no metemos en un frasquito la rabia que nos produce un engaño amoroso, la traición de una amiga o un enfado, los mezclamos y los empleamos para plantarle cara a nuestros miedos? En cambio decidimos ser cobardes, decidimos que el miedo nos invada y no somos capaces de luchar contra él al igual que lo hacemos por motivos que, a mi parecer, en muchas ocasiones, carecen de importancia.¿En qué momento podré ser capaz de vivir a sabiendas de que cometeré errores, sin que el miedo a cometerlos me cohíba a la hora de cumplir mis sueños? ¿En qué momento seré capaz de abrirme al mundo y mostrarme tal y cómo realmente soy sin la preocupación de desagradar a los otros?Me gustaría creer en cuentos de hadas, en príncipes azules que aman a sus princesas sin importarles nada, me gustaría entregarme tal y como soy y sentirme segura de ser correspondida, amada y respetada, y a ser posible vivir felices y comer perdices.Tal vez haya un momento en el que mis ilusiones, mis proyectos y mis objetivos barran el suelo de las inseguridades y los miedos.Porque el miedo va mucho más allá de ser valiente o cobarde, puede ayudarnos o perjudicarnos y es algo que siempre estará con nosotros, aunque no lo podamos percibir claramente. Nuestro comportamiento no se guía por las cosas tal y como son, sino por como parecen ser, tergiversamos la realidad, mezclándola con recuerdos y emociones anteriores.Me doy cuenta de que el miedo es algo que todos llevamos dentro y que no nos deja tranquilos. Siempre existe la posibilidad de caer, de fracasar, aunque ésta sea mínima.Cuando estamos enamorados, el miedo al abandono; cuando sufrimos, el miedo a no poder volver a estar feliz; cuando odiamos, a no amar de nuevo. La diferencia está en que algunos siguen avanzando hacia el futuro, llevando este sentimiento y luchando, a su vez, contra él, motivados por lo que quieren, y esto los convierte en verdaderos valientes, porque sin miedo no existe la valentía. En cambio, otros se dejan vencer por el miedo, o simplemente se creen demasiado débiles para superarlo por sí mismos, y permanecen siempre igual, y no avanzar, es perder las más maravillosas oportunidades, experiencias y regalos.En resumen: el miedo a fracasar, el miedo a cometer mil errores, el miedo a ser rechazada, el miedo a ser engañada, el miedo a caer, el miedo a levantar, el miedo, el miedo, el miedo... ¡a la mierda con el miedo!

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